A por todas

A por todas.
A por todas.

Una vez alguien dijo que la vida es un diez por ciento lo que haces y el noventa

restante cómo decides afrontarlo. Yo nunca he estado de acuerdo, jamás.

Porque la vida no entiende de mitades, de medias tintas, de pasos hacia atrás, de escusas que frenan, ni muros que atrapan.

Porque en la vida te entregas por entero o no has entendido nada, o te dejas la piel hasta pasar frío en plena noche o no podrás decir lo que es pelear hasta quedarte sin aliento, o haces de la toalla que un día tiraste al suelo para abandonar una capa y vuelas o no sabrás lo que es tropezar para volver a levantarte con más fuerza del suelo, o das el todo por el todo o te quedarás con el pecho vacío, sin nada que recordar entre latido y latido. Así que, no, la vida no puede ser solo el diez por ciento lo que haces. La vida es
un cien, un mil, el millón. Y será así siempre, hazme caso.

Porque la vida no debe ser el noventa por ciento cómo decides enfrentarte a todo lo que ha de venir, que no. Que la fortaleza, los deseos, la pasión, también son un todo.

Que si viene de cara, qué maravilla de vuelo pero si viene por la espalda, maldito temporal. Por más oscuridad que nazca, sé que ahí dentro, hay luz, enciéndela; por más que la tristeza arrastre y hunda, resiste y haz de tu sonrisa el muelle con el que rebotar y volver a caminar; por más que el sol apriete y queme tu piel, tus pestañas siempre supieron dan cobijo y sombra, por más que el camino se empine y cueste subir, aguanta y no lo dejes; por más que te digan que siempre fue más fácil hacer lo que hacen los demás, lucha por tus sueños, nadie más lo hará por ti.

Una vez alguien dijo que la vida es un diez por ciento lo que haces y el noventa restante cómo decides afrontarlo. Yo nunca he estado de acuerdo; ahora sé que tú, tampoco. La vida es un cien por cien lo que haces y otro tanto cómo lo vives. No lo hagas a medias o no habrás hecho nada en absoluto. Te aseguro que luego, después, incluso mañana, no habrá momento para decir aquello de por qué no lo hice cuando el corazón me ardió de ganas y los días sonrieron a través de mi ventana.

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