A tí

a tí

A ti, que he visto nacer el brillo de los sueños en tu mirada, que he notado cómo se te aceleraba el pulso al ver que tus ilusiones podían hacerse realidad nada más doblar esa calle, que he escuchado tu respiración derrotada después de haber llegado tarde a un lugar en el que quizá ya no esperaba nadie, que he mirado justo cuando saltabas en aquel charco que te ensució la ropa, que he distinguido todos los ritmos de tu corazón desde el más melancólico al menos tristón.

A ti.

A ti, que nadie debió decirte jamás que nunca podrías, que no lo conseguirías, que nohabrías hecho caso a las palabras que alguien suspendió en el aire si hubieras tenido a esa persona que te hubiera susurrado al oído todo lo que valías, todo lo que todavía puedes conseguir sin tener en cuenta nada más allá de ti, de tus anhelos, de lo que te impide cerrar los ojos por la noche, de lo que te mantiene en vela, de lo que un día tu almohada fue testigo y decidiste arriesgar.

A ti.

A ti, que hoy ya sabes que solo importas tú, que el camino nadie lo va a recorrer por ti, que las piedras, las curvas, las podrás librar, que si tropiezas, te levantarás, que has escuchado tantas veces eso de que no llegarás a la meta que ya no pierdes de vista el horizonte, que ya no quieres atajos que pierden, ni desvíos que alargan la travesía, que ya sabes quién te empuja y quién te frena, que ya has probado el sabor del polvo al caer y has decidido que solo quieres azúcar, el de las nubes, el de los besos en la frente antes de dormir, que, al fin, has entendido que se trata de llegar, qué importa si antes o después, que lo único que cuenta es el viaje y, sobre todo, las personas que se quedan aunque fuera haga frío, nieve y la carretera se colapse, incluso si la lluvia cae tan fuerte que el cristal se agobia y no consigue dejarte ver.

A ti.

A ti, que ya sabes que las heridas duelen menos si las dejamos curar, si no tocamos antes de tiempo una piel que es demasiado blanda, que hay que llorar encima y que la sal haga su trabajo, que hoy entiendes que tu vida es tuya y que nadie puede decirte por dónde caminar, que ya no te importa si los zapatos llegan rotos porque has entendido lo importante, que los días siempre traen la noche y fue la luna la que se encargó de enseñarte la verdad, que quien hace guardia en la puerta de tu alma es la única persona que merece verte despertar.

A ti.

De mí.

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