Abraza al miedo

Abraza al miedo

Hace unos años miraba el miedo como una zona sombría, donde me hacía minúscula hasta que sentía que desaparecía.

¿Por qué vengo a hablar del miedo? Sencillamente porque existe y es universal.

Todas las personas de este planeta lo hemos sentido en alguna ocasión. Solo nos diferencia la intensidad y la actitud que tomamos ante él.

Me he pasado media vida, por diversas razones que te iré contando, oyendo como la gente me llamaba valiente. ¿Pero, sabes qué? Es una media verdad, no soy más valiente que la gente que me lo decía. Ni que tú.

Lo único que cambió hace un tiempo fue mi manera de relacionarme con el miedo y te lo voy a contar sabiendo que no existen fórmulas mágicas y que cada uno somos un mundo. (Precioso, por cierto).

        1. Naturaliza tu miedo.

En primer lugar, naturalicé el miedo, es algo que forma parte de mí, que me da información sobre mí misma y me protege. Así que, la próxima vez que lo sientas, hazte un poco amigo de él, compréndelo, invítale a conversar. El miedo también suele tener miedo así que será una charla en igualdad de condiciones.

       2. Acéptalo.

En segundo lugar, algo que me resultó muy revelador es pensar que todos tenemos miedo. Esto no tiene nada que ver con lo que decía mi abuela de, mal de muchos, consuelo de tontos. Pero sentirte comprendido tranquiliza. Es algo así como sentir una especie de pertenencia universal a emociones globales.

       3. Compréndelo.

Posteriormente, vi el miedo como una gran ocasión. Sin él, no tendríamos la oportunidad de sentir como crecemos y nos superamos. Sin ese maravilloso momento en el que nuestro ritmo cardíaco se acelera, la glucosa de nuestro cuerpo incrementa y nuestra amígdala se pone a trabajar incansablemente, no seríamos seres humanos con los sentidos agudizados y preparados para lo que hemos venido aquí: Vivir.

      4. Abrázalo.

Así que, sabiendo que es algo natural, universal y una oportunidad lo único que nos queda es abrazarlo. Si un abrazo hace sentir un poquito más vulnerable a un ser humano… imagínate cómo se puede sentir el miedo. Cuanto menos, sorprendido.

No vamos a dejar de sentir miedo pero si podemos prometernos que no nos paralice, que nos sintamos impulsados para saltar desde él.

El mundo es de los valientes. No de los que no tienen miedo. Es de los que se permiten sentirlo y con él, avanzan.

Te doy la enhorabuena por ser una persona real. Sigue sintiendo, respira. Eres una obra de arte única, perfectamente imperfecta y una pieza imprescindible para encajar en este puzzle que es la vida. Con miedo y, por supuesto, sin él.

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