Al escondite inglés

Por mí y por todos mis compañeros. La salvación más absoluta. La máxima de la seguridad terrenal. La fórmula de la tranquilidad elevada a la enésima potencia. La sentencia firme de la paz. La armonía más categórica contenida en apenas una frase. Espera. Deja que te haga una pregunta. ¿Cuánto hace que no te salvas?

Piénsalo. Piénsate. No importa si tardas. El tiempo no es nada cuando hablamos de ti. Cuando hablas tú de ti. Porque hay momentos en la vida en los que hay que ser egoístas emocionales. No me mires así. Es la verdad. Dedícate unos minutos. Mira en tu interior. Haz inventario de sentimientos. No te dejes ninguno. No hagas como que no has visto aquello que no te gusta. No te engañes.

Revisa que tu corazón funciona adecuadamente. Pum, pum. Tic, tac. No le hagas caso al reloj. Hoy no estás para nadie más. Solo para ti. Comprueba que tras cada latido hay una ilusión, que cada pulsación trae consigo el eco de las ganas de querer brillar como nunca lo has hecho, que tu pulso marca el ritmo de la canción de tu vida. La que siempre hace que cantes como si no hubiera mañana. La que te hace perder la vergüenza cuando decides tararearla a pleno pulmón con las ventanillas del coche bajadas.

Quiérete. Deberás hacerlo para querer a los demás. Vamos. Mírate al espejo. No hay motivos para no sentir orgullo de tu reflejo. Lánzate un beso. Hazte ojitos. Recoge lo que un día decidiste lanzar a la papelera. Tu confianza en ti mismo siempre deberá acompañarte. Siempre. Es la compañera de viaje perfecta. La que nunca nadie deberá destruir. Jamás.

Cuéntame. Cuéntate. Lucha por aquello que te hace vibrar. Ve a por lo que te quita el sueño por la noche y te hace vivir soñando por el día. Será eso lo que merezca la pena. Lo que merezca la alegría. No habrá más. Hazme caso si te digo que nadie más lo hará por ti. En la carrera de los sueños solo hay un competidor y eres tú. Hace tiempo que sonó el pistoletazo de salida. Date prisa. Llegarás. Deberás empezar hoy mismo. No lo dejes más. No te dejes.

Y qué si te caes. Y qué si te manchas de polvo. Y qué. No te apures.

Asegúrate un buen refugio. Uno en el que estar calentito en invierno. Uno en el que poder soportar los rigores del verano. Dicen que hay personas que son como cabañas en la nieve, como sombrillas en verano. Serán ellas las que merezcan compartir el viaje contigo. Ellas serán casa en el volátil juego de la vida. El lugar al que regresar cuando nos cacen, cuando nos pillen por detrás y nos toque contar en la próxima partida.

Sé que la vida da vértigo. Conozco bien a esos miedos que nos cogen del tobillo por la noche cuando surgen de debajo nuestra cama. No tengáis miedo. Yo os cubro. Por mí y todos mis compañeros.

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