Amistades envueltas en recelos

amigos
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A algunos les costará entender esto que voy a contar, otros incluso no lo comprenderán y alegarán que es imposible, que no se puede dar, pero yo confirmo, experimento y desarrollo el argumento de que es posible.

Cuentan por bares y plaza, se rumorea por los bancos de los parques o en tertulias de terraza, que no es sana ni puede ser real la amistad ente un hombre y una mujer, que es algo antinatural, que las reglas establecidas por el consorcio de parámetros de la humanidad no admite tal atrevimiento. En ese consenso aparecen artículos donde queda totalmente expuesta a debate la amistada entre el sexo masculino y femenino, que aquel individuo denominado en su círculo “un machote” deberá actuar como un ciervo en berrea con todo sujeto de diferente sexo y que fingir una amistad para acercarse a ella estará bien visto pero consumarla sin la intención de acabar en la cama queda excluido, desterrado, ejecutado del plan de acción pues una amistad sincera sin fines sexuales no se puede concebir, ya que, el individuo varón estará perdiendo el tiempo, quedando ante sus semejantes del mismo género como “un pringado pagafantas” y será presa de las burlas.

Desde otra perspectiva, se podría decir, que cuando un chico y una chica, una mujer o un hombre, quedan a solas para tomar algo deberán estar preparados para las habladurías de trileros y arañas negras, alcahuetes y fisgonas que se entrometen en vidas ajenas dado que sus vidas carecen de sentido y disfrutan creando una historia de amor y traición donde solo hay un café entre dos buenos amigos, pero claro, eso sí, de diferente sexo.

Créanme cuando digo que el engaño vive entre nosotros camuflado entre prejuicios, tradiciones absurdas y pensamientos del medievo. Créanme cuando afirmo que dos personas de sexo distinto y heterosexuales pueden tener una relación de amistad sincera y verdadera sin objetivos sexuales. Ya sé que muchos dirán que el hombre, por eso de contar con dos cerebros, jamás podrá tener una amistad con una mujer sin la intención de acostarse con ella y que si dice lo contrario miente el muy bellaco, pues que me tilden de mentiroso cuando digo que afortunadamente cuento con grandes amigas que aportan diferentes matices a mi vida, pensamientos de otro género que enriquecen mi existencia. Tal vez será que soy un bicho raro, alguien diferente a lo denominado “normal” o tal vez sea que soy falaz, un embustero en toda regla, si es eso lo que piensan déjenme decirles que me congratula ser un raro mentiroso.

Recelos

Prejuicio de una mesa
donde una dama
que ya es amada
charla a solas
y distendidamente
con un caballero.

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