Andenes.

Anden
Anden

La maleta en el andén. El chirrido de las ruedas frenando sobre los raíles. Un viejo reloj que cuelga de la pared de la estación da la hora exacta, ni un minuto más ni un minuto menos. El billete con destino a una vida mejor en su bolsillo izquierdo y un puñado de ilusiones intactas en el derecho. Todo en orden. Una pareja de enamorados justo a su lado, entonan juntos una canción que suena a despedida, “Nobody sees, nobody knows, We are a secret, can’t be exposed…”

Otros, recién llegados, cámara en mano sacan un mapa que hará las veces de brújula. Ingenuos, dice en voz baja.

En su mente, aquellos días en los que se preguntó si ella estaría ahí, como acordaron aquella mañana, apostada junto aquel cartel publicitario, ajena a las fantasías que provocaba. Esperaba que estuviese en el mismo lugar en el que tantas otras veces él había imaginado un mundo perfecto con ella, y en el que deseaba que su historia no fuese como la de los raíles que se pierden en la distancia, por eso esperaba que ella estuviese ahí, esperándolo, porque, quién sabe, quizá algún día ella lo esperase a él en algún andén con las mismas ganas.

¿Acaso dejarse llevar no es el mejor de los destinos? Se pregunta convencido.

Se abren las puertas del vagón. ¡Allá voy! Dice en voz alta.

More from Jonathan Moncada Moreno

En un lugar en tu pecho

En un lugar de tu pecho, yacen cientos de besos. Guardaré un...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *