Balance

Photo by Jeremy Thomas on Unsplash
Photo by Jeremy Thomas on Unsplash

A final de una etapa es inevitable no hacer balance.

Ahora, a final de un año, aunque insista mucho en lo subjetivo que es el tiempo, ocurre algo parecido. Y es bueno hacer balance para humanos con memoria selectiva. Como yo. Quizá como tú. Es un ejercicio de agradecimiento que pone en orden muchas cosas.

Estos doce meses han estado llenos de primeras veces, en contraposición a mis recurrentes caídas en el vacío. He abrazo miedos que siguen presentes y desde la tristeza y a veces el no entender el mundo en el que vivo, he descubierto un arma con un poder infinito: escribir.

Escribir para no morir en vida enferma de soledad, de no seguir la norma, de no hacer lo que se espera de mí, de reafirmarme como mujer, de dejar que se vayan apegos que hacen daño.

Escribir para llegar a tu casa, sin conocerte y colarme en tu intimidad. Y compartirla. Y sanarnos. Escribir para celebrar la vida, para defender la alegría, para comunicar, para decir te quiero, para ser consciente de que lo que dejamos escrito en un papel nos va a sobrevivir.

Si me tengo que quedar con un momento de este 2017 es con haberme reencontrado con escribir, con haber tenido el valor suficiente de haberle dado forma a un libro, con haberme desplazado al rojo.

Gracias a toda la gente que he sentido cerca este año. Cerca es un término que no implica a la distancia.

Una última cosa, en esta vida muchas veces los sueños no se cumplen pero otras sí. Solo por esas, merece la pena que sigas soñando, esa es tu fuerza motriz, y te aseguro que con ella no habrá quién te pare y que si luego tu sueño se cumple o no, será lo de menos.

Suerte y salud para estas nuevas 365 oportunidades para sentirte vivo.

More from Mar Llavador

Amor

De todas las expresiones artísticas que existen, siempre he dicho que la...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *