Casino

Ellos se quedan
yo me voy,
quedarme quisiera
marcharse anhelan.
Ironías del destino
en esta vida de casino
donde unos para conocer vuelan
y otros sueñan
con hacer fortuna fuera,
lejos de su familia, amigos,
de la tierra que crecer les viera.
Vida de casino
donde apostar al rojo
significa echar arrojo
para enfrentarse al sino,
donde apostar al negro
implica renunciar al sueño
y madrugar para iniciar el camino.
Vida de casino
apostando al par
todo cuanto el bolsillo pueda dar
y viendo la ruleta desde el filo,
apostando a impar
cada ilusión que se espera lograr
y olvidando las que se han perdido.
Vida de casino con números
representando la posibilidad de nacer aquí
o de crecer allí,
números azarosos, asúmelo,
o tal vez no tan azarosos
si entendemos al azar
como un divino Universo
capaz de lo perverso
bajo premeditación,
y a la vez, sin límite, coronarse como artista
para regalarnos al oído, tacto y vista
una increíble interpretación
de la nada;

puede que no tan azarosos
si eres capaz de convertir la nada
en el mejor de tus senderos
y comprender
que aun no siendo el primero
el divino Universo
escribió en el reverso:
<<Yo pongo la obra y el escenario
y tú no te conformes
con ser actor secundario>>.

H.D.

More from Héctor Díaz-Bernardos

Casino

Ellos se quedan yo me voy, quedarme quisiera marcharse anhelan. Ironías del...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *