Celebremos que hoy es nada

Nada
Nada

Te cuesta entender que a quien enfrentas todas las mañanas en el espejo empañado del baño eres tu.

Te cuesta entender que la piel que acaricias todas las noches, embadurnando de cremas llenas de falsas promesas, es la tuya.

Te cuesta entender que a quien presentas cada vez que conoces a alguien, es la misma persona que hace un año.

El tiempo ha pasado y se ha encargado de dañarlo todo con aciertos y errores, algunos de ellos se han convertido en golpes que te han calado en la piel y que en su momento dejaron paso a heridas ensangrentadas que decoraban tu alma y te hacían estremecer todas las noches, dejándolo todo perdido a su paso.

Ahora estas heridas son cicatrices, algunas de ellas mejor cicatrizadas, ya casi no se ven en tu cuerpo delicado y lleno de vida.

Otras, si las aprietas un poco con la yema de los dedos, aún dejan un leve rastro de lo que fueron y te atormenta en las horas bajas.

Ha pasado un año des de nada, hoy has empezado la cuenta atrás y te das cuenta que es un día como otro, no paso nada hace un año, ni pasará nada de aquí a un año.

El presente te ha abrazado y te ha felicitado. Celebremos que hoy es nada, y que la nada nos perseguirá el resto de nuestros días, incluso aquellos que fingimos

celebrar algo tan efímero y absurdo, que el mismo tiempo se encargara de llevárselo y convertirlo en un recuerdo que, más tarde o temprano, será reemplazado por otros.

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