¿Cómo rehabilitarse de ti?

Ya me vi, sentado en el suelo, apoyando la espalda en la pared, con las manos en la cabeza como queriéndola arrancar, jalándome el cabello, sumido en la desesperanza, apretando los dientes, sintiéndome desfallecer; todo blanco en una habitación casi vacía donde no hay más que una maldita cama que me recuerda que en mi soledad no estás, ¿no se dan cuenta que en estos casos se pasan las noches en vela, llenas de insomnio? Además de la cama, una silla, una mesa que tiene tu nombre escrito por doquier, sin espejos para no ver mi rostro lleno de depresión, todo es un ruido ensordecedor en mi interior, no puedo ni siquiera escuchar mi respiración de tan fuerte que me gritan tus recuerdos y tu voz en la cabeza; todo inundado de silencio en el exterior, excepto por aquellos momentos en los que me ganará el tormento y estaré llorando y gritando desgarradoramente; -de nuevo “el loco de la 23”-, dirán; necesitado de mi droga, todo lágrimas, todo un profundo sentir, sin comer, sin dormir, pensando que de seguir así pronto voy a morir, con los ojos hinchados y la piel quemada, los labios blancos y mis manos frías, la camisa me quedará enorme, -he bajado unos 20 kilos aquí-, me diré; sufriré, lo sé, pero necesito desintoxicarme, por eso necesito saber, ¿dónde se rehabilita uno después de ti?

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