Convalecencia

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La sonrisa debería ser como la vida; con sus idas y venidas, pero siempre presente. La sonrisa debería ser como la ilusión: a veces forzada, otras provocada y unas pocas oficial. La sonrisa debería ser como la llama, con diferente intensidad, pero siempre encendida. La sonrisa debería ser como el sexo, apta a cualquier hora y, cuanto más larga, mejor. La sonrisa debería ser como la luz, apuntando y señalando el camino correcto… La sonrisa debería ser muchas cosas, pero sobre todo, la sonrisa debería ser como el amor: poder fingirla y dedicarla a cualquiera, pero que, cuando la vieras real, desearas con todas tus fuerzas que, esta vez sí, se quedara para siempre.

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