Críticas destructivas

500 Noches
500 Noches

Yo sé lo que es que te miren por encima del hombro. Pero no un día, muchos. Demasiados.

Sé lo que es que te critiquen por ser diferente. Por no haber vivido la misma vida que todos. Por no entrar en el prototipo de alguien. Por no encajar en los gustos de algunos. Por no tener las mismas curvas que ‘ellas’ con la misma edad.

Yo sé bien lo que es que te repitan tantas veces algo hasta creértelo. Hasta que te duela una parte de ti. De tu físico. Sea la parte del cuerpo que sea. De tu personalidad. O incluso de tu propia existencia.

Hasta que odies una parte perfecta de tu ser porque otros crean que no encaja con lo que buscan. Hasta que creas que lo de los demás es siempre mejor. -Como si tuvieras que contentar a los demás y no a ti mismo-.

Sé lo que duele no encajar en un momento clave de la vida en el que lo único que buscas es hacerlo. Sé lo que es no querer ir al colegio, por miedo al qué dirán. Estar más pendiente de lo que piensan que de lo que eres. Y juzgarte por ello una y otra vez buscando motivos que nunca existieron para entender todo un poco mejor. Porque, claro, “algo debería hacer mal para no gustarle a los demás, algo debería estar mal en mí para ser objeto de risas y burlas” – pensaba.

A veces la gente, por simple desconocimiento, comenta: “¿pero de qué te quejas, si tú estás delgada?”. Ah ¡claro! ¡Lo olvidaba! Encima no tienes derecho a quejarte porque nunca supiste lo que es que lluevan criticas sobre tu aspecto físico. Quiero que sepáis que, estemos como estemos, seamos como seamos, estamos cansados y cansadas de escuchar mensajes negativos sobre nuestra silueta. No os equivoquéis, nos critican a todos y todas. Nadie se salva. Siempre podrán encontrarte un ‘fallo’ que destacar. Una herida en la que hurgar.

Incluso, estoy segura que los mismos que tanto critican fue porque, a su vez, han sido duramente criticados. Y parece que en este mundo el ojo por ojo siempre salió bien.

Criticar les hace crecerse y creerse fuertes. Creer que, por un momento, tienen control sobre los demás cuando ni siquiera lo tienen de sí mismos.

La verdad, poco importan los motivos, porque nunca, pero nunca, habrá un motivo de peso suficiente que me haga entender estos comportamientos. Pero también os puedo decir algo. Las personas, tarde o temprano, acaban dándose cuenta de sus errores. Y os confieso que a mí me han venido personas arrepentidas de sus malos comportamientos del pasado.

Hoy alzo la voz y os digo que no estamos solos. Que no tenemos nada que ocultar. Que somos perfectos todos y cada unos de nosotros por el hecho de existir en este mundo. Quiero que ésto cambie y está en nuestras manos educar a niños respetuosos y tolerantes. Prevenir estas cosas. Actuar cuando nos demos cuenta antes de que sea demasiado tarde.

Ojalá dejemos de criticarnos. Por cómo vive éste. Por cómo siente aquel. Por cómo come. Se viste. Habla… Por cómo habitamos en este mundo. Sea por lo que sea, nadie nos pertenece ni debe ser ni actuar como deseamos.

Por favor, enviemos un mensaje de amor y respeto al mundo. Porque en unos años habitarán en él nuevas generaciones y ojalá ya no tengamos que explicarles todas estas cosas. Porque querrá decir que ya han sido  erradicadas.

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