Cuida Una Planta, Cuida Una Persona

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Siempre he visto a mi mamá cuidar de sus plantas, las riega, las tiene en un ambiente fresco e incluso les habla y no, no está loca. Tiene una pequeña planta en la cocina, dos en otro ambiente de la casa y un jardín con sábilas fuera de ella. Probablemente no sea el jardín más bonito de la zona, pero para ella lo es y nadie lo discute.

Me parece increíble la manera en cómo se preocupa por ellas y gracias a este ejemplo me he dado cuenta que las plantas, flores o un jardín pueden llegar a parecerse mucho a una persona. Seguro te estás diciendo ahora mismo: ¡qué va!, ¿yo parecerme a una planta? Pues sí, al menos yo lo creo así: una persona y una planta necesitan de cuidados.

A la planta se le riega con agua para que crezca y no muera, se vea aún más verde y brillante. Pues, a una persona “se le riega” también; espera, no, no le eches agua a la persona que está a tu lado ahora mismo. Lo que quiero decir es que nosotros podemos hacer relucir las bondades o virtudes de otra persona; por ejemplo, cuando le das consejo a alguien que de repente no se ha dado cuenta de lo bella que es por dentro y por fuera o que tiene una habilidad que no la explota pero tú se lo haces saber o quizá, simplemente le das un abrazo cuando más lo necesita, palabras de aliento y la reinicias, la riegas de esta manera.

Muchas veces a un jardín le crece también hierba mala o algunas flores tienen espinas, entonces uno procura quitar todo eso. Del mismo modo, las personas tienen “pequeños” defectos en el carácter o personalidad y otros, sobre todo los más cercanos (como la familia y amigos) están ahí pendientes, dispuestos a ayudarnos a ser mejor y a cortar esas “espinas” que no solo nos hacen daño a nosotros mismos, sino también a los demás. Si bien todos tenemos defectos y probablemente estos nos motiven a mejorar, lo que no puede suceder es que digamos “yo soy así y quien venga que me quiera así”. ¡NO! Esto no está bien, debemos reflexionar y decirnos: Sí, yo soy así, tengo mal genio (por poner un ejemplo), pero quiero mejorar por mí y por los demás, para ser mejor persona, para ser más feliz y hacer feliz al otro.

Quizá, en este preciso instante, pienses que no necesitas de otra persona. Puede que sí, no te lo discuto. Yo antes creía que no necesitaba de nadie, era soberbia, hasta que me di cuenta que en algunas ocasiones de la vida necesitaba que otra persona esté a mi lado motivándome, porque siempre es bueno saber que alguien te quiere bien hasta tal punto de perseguir junto contigo cada sueño o al menos, decirte que sí puedes lograrlo. Sin embargo, esto no significa que tengas que depender de otro. No. Yo siempre digo que hay que amarse a uno mismo para poder amar al otro, ser más independiente y más feliz.

Sin duda somos como una planta.

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