Darle la vuelta a la tortilla

Vacaciones
Vacaciones

Un día de sol entre otros treinta no se disfruta tanto como uno después de una semana entera lloviendo. Un helado de vainilla, por muy bueno que este, llega a hartar si comemos uno detrás de otro o lo tenemos cada día en la mesa como postre. Alguien que tenga mucho éxito con el sexo contrario acabará al final por aburrirse de ir de flor en flor y, aquello que un día era subidón, se convertirá en vacía rutina.

Es así. La vida nos demuestra empíricamente que el placer dado en demasía nos acaba hastiando hasta llegarnos a hacerlo aborrecer.

Esto, que es de sentido común, y que no soy yo ni mucho menos el primero en decirlo en alto, lo olvidamos, o quizás, es que nunca nos hemos parado a reflexionar las implicaciones que tiene.

Porque que algo necesite de su ausencia para realmente ser apreciado quiere decir exactamente eso: Cuanto más deseemos algo, cuanto más lo echemos en falta y por lo tanto suframos por su carencia, más lo disfrutaremos y apreciaremos cuando lo tengamos.

De alguna manera primero nos hace falta sufrir para después saborear el placer.

Esto tiene una importante consecuencia. No se queda solo en filosofía de barra de bar. Porque percatarnos de que el placer y el sufrimiento (o hastío, infelicidad… como queráis llamarlo) se complementan, nos hace ser conscientes de la completa realidad de nuestra existencia y no solo centrarnos en “el lado rosa de la vida” olvidando o ignorando a sabiendas su lado contrario, como tantas veces pasa en nuestra sociedad.

Así, por ejemplo, si un amigo/a un día tomando un cafe te comenta (de corazón, sintiéndolo de verdad) lo bien que lo ha pasado en unas vacaciones y las increíbles experiencias que ha tenido, implícitamente te esta hablando también de lo anodina de su vida y de como la rutina de su día a día le aburre… ¿Interesante verdad? ¿Alguna vez te habías parado a pensar de esta manera? ¿a darle la vuelta a la tortilla?

Porqué es así. Si cada día ese amigo estuviera trotando por el mundo seguro que no se entusiasmaría tanto por “otra” escapada a un paraíso. Le parecería algo normal. Pero como no lo hace frecuentemente (como nos pasa a la mayoría) se convierte en algo especial y le brillan los ojos al contarlo, como nos brillarían a nosotros. Dicho en refrán: Dime de que presumes y te diré de que careces.

Si tenemos esto en cuenta todo se relativiza y se juzga en su justa medida, se es más sincero con uno mismo y con los demás y, lo que es más importante, se deja de ir en círculos y se es más consciente de las limitaciones de la vida.

Porque, siguiendo con uno de los ejemplos anteriores, el del chico que las tiene a puñados, puede pasar que un día se cansé y encuentre que estar saltando de flor en flor ya no le llena como antes y se sienta vacío. Y puede entonces que conozca a una chica guapa y risueña y esta vez sí, se decida a comenzar una relación. Y puede que se enamore y que hagan una gran pareja y que todo sea muy bonito. Pero habrá un momento, al año, o a los dos, o más adelante, que se le vuelva a “abrir el apetito”, es decir, que vuelva a sentir la carencia del placer de tocar una piel siempre nueva o de oler un pelo diferente cada vez. Y entonces, es posible que olvide que un día llego a hartarse de ello, y puede que deje a la chica, y se vuelva a entregar al placer de una nueva cada día. Y así, casi sin comerlo ni beberlo y totalmente inconscientemente este chico habrá entrado en un circulo de placer y de carencia que lo guiará toda la vida como un conejo y su zanahoria.

No quiero decir con esto que la vida de este chico sea una vida a evitar. Es totalmente respetable elegir vivir así. No tengo un modelo de vida diferente que sea mejor. Lo que si se seguro es que este le llevará siempre a vivir en un círculo y ser tan feliz como desgraciado. Ambos en igual medida. Por mucho que en sus conversaciones esconda la parte de sufrimiento y solo se regodee de los momentos de felicidad.

Y ya esta. Espero que aunque los ejemplos que he elegido sean muy tópicos y fácilmente rebatibles la idea de trasfondo se haya podido transmitir correctamente.

More from Vicens Fayos

El paseo y la chica

Hoy nos han sacado a pasear. Supongo que confían en nosotros y...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *