De frente con el dolor

Photo by Carl Raw on Unsplash

Cuando se nace proclive a ser adicto, los vicios son felices deambulando en el ser interno de nosotros, buscando a la menor debilidad, inmiscuirse en nuestras vidas y entrar de lleno a destruirla.

Siempre me he preguntado, porque me tocó ser adicto. He pasado por todos los estados emocionales: ira, culpa, depresión, ansiedad, miedo, pereza, apego, en fin he aprendido a base de paciencia, comprensión y oración, a convivir con ese ser adicto que yace en mi interior.

Conocernos significó para mí, años de sufrimiento, confusión y conflictos espirituales, pero gracias a que comencé a estudiar de manera autodidacta sobre emociones, asistir a terapia con una psicóloga espiritual y buscar las respuestas en mi mundo interno, aprendí que la paciencia y la comprensión con mi enfermedad, podrían conducirme a no juzgarla o sentirme una basura, por el hecho de tenerla, más bien la clave estaba, en arroparla en un manto de amor, comprensión y solidaridad.

Desde muy joven siempre quise experimentar y fui de excesos, porque los adictos considero, tenemos en nuestro interior, un espíritu autodestructivo, el cual me incitaba a jugar todos los días en los casinos, en las máquinas tragamonedas.

A los adictos a los casinos, nos conocen como ludópatas. A mis 46 años, aunque ha tenido recaídas leves, las herramientas que yo mismo construí y ser consciente de los tipos de pensamientos que me acechan, me permiten salir con rapidez del vicio.

Por lo general se cree que las adicciones, son solo a las sustancias, también las hay conductuales como el sexo, la comida, las compras, a los pensamientos y a las personas, en fin los seres humanos, tenemos una tendencia a ser adictos.

Hoy camino y mi aprendizaje he aprendido a valorarlo y como influenciador consciente apoyo a las personas, a que encuentren su propio camino en la vida, y que sean más consciente de sí mismos y menos de su mentes.

 

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