El fango

Ni el árbol más alto me salva del fango.

El pasado se me presenta como una foto en sepia de bordes rotos, lejana, ausente y mentirosa. Últimamente ando en estado de semi-inconsciencia, enseñándole al mundo mi triste sonrisa y escondiendo en las sombras mi cansada alma.

Y busco árboles, no me quedo quieta.

La vida nos coloca a cada uno una sonrisa prefabricada, sí, es así, y luego un drama. De eso se trata, de hacerles ver a los demás que feliz eres, que te encanta salir y reír sin parar, pero no queremos que nadie vea los llantos en la cama, la mirada vacía cuando recordamos el pasado o las angustias al despertar, pues sabemos que nos enfrentamos a otro día más de máscaras y carnaval.

Hace tiempo deseché los pinos.

El fango no es ni más ni menos que nuestros propios actos, las metas que nos impusimos que no hemos cumplido, toda la gente que nos rompió el corazón. Ojalá el amor llevase manual de instrucciones y un botiquín de emergencia para salvarnos a nosotros mismos. Pues al final todo se basa en eso, en desechar capas de nuestra personalidad para regalar a otros, y cuando te quedas solo… Sientes frío, de ese que quema la piel ,los huesos y el alma. De ese que rompe en mil pedazos las ideas preconcebidas, un frío que congela el pecho.

Cada vez es todo más llano y mojado.

Lo más triste de las cosas que terminan es que creemos que nunca debieron  pasar.  Vivimos encerrados en una jaula, con barrotes hechos de nuestros miedos. Y cuando tienes el valor de romper uno y salir a mirar el paisaje que llevas una vida soñando, el mundo te devuelve la estocada, el brazo que te rodea por las noches se va. No hay risas entre sábanas , y tu ropa ya no huele a él.

El barro alcanza mis rodillas.

Nos acostumbramos a perder, creemos que la derrota es parte del todo. Aceptamos que las cosas salieron mal por la culpa de otro, y vemos la realidad a través de un espejo distorsionado.

La música retumba en mi cabeza, es lo único que me calma. Las noches son pesadillas oscuras donde la cama crece hasta hacerse la habitación entera. Me falta el aire al pensar que nadie me salvará de mi propia cabeza…

Veo una rama.

Y de pronto, ves el cinturón salvavidas a nombre propio, ves un brazo por las noches que te abraza, hueles ropa con olor a… Y devuelves la luz que tú misma habías apagado. Huye de tu dolor, y escapa con la persona que te haga olvidar el pasado que te atormenta.

Corre, corre tan rápido como te permitan las piernas, no pares, corre y alcanza tus sueños, corre tanto que creas que puedes volar. Corre…pero no te hundas.

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