El reloj marca el fin

Photo by Luis Galvez on Unsplash

Pasan los días
con la pesadumbre oxidada en los minutos,
engordando  horas sobre el devenir incierto.

Como de costumbre,
mi vida al filo del tiempo no se detiene,
una vez más, el presagio se cristaliza
en la distancia de los anhelos,
nada permanece
en el loco girar de mi mundo.

Tengo el corazón plantado
en la aridez de la angustia,
fecundado abandono
en desamores a granel
pero sigue latiendo, como rama en otoño,
a la espera del calor.

Tú y tus recuerdos,
felices tormentos de mi piel,
ceden al dolor por la bruma del tiempo;
ni siquiera la nostalgia taparía el horizonte
que mi optimismo traza
y cuanto una vez fuimos, eso será.

Pero los días pasan
con su oscuro manto de nostalgia
en cada segundo de tu abandono,
este corazón todo lo dio
esperando lo que no debió esperar.

Comienza la cuenta regresiva
para el olvido…sin dolor.

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