Esperando te encuentro

Aeropuerto T4. Noche.

Refugiado entre mis cosas y mi libro jugando a distraerme.

Tres asientos delante, a la izquierda, estás sentada tú. Sin conocerte, te noto cansada, sin embargo me despista tu cara radiante, tienes algo que no veo. Me gusta observar las cosas que no se ven. Ahora he abandonado mi libro y tienes toda mi atención, me fijo en los detalles. Me gustan tus detalles.

Sería demasiado sencillo quedarme con tus ojos enormes, o con tu pelo largo. Sería demasiado fácil resolver esta investigación, basándome en tus piernas, o en tu cintura… hay algo más, pero no lo veo.

Tú sigues distraída, has mirado el móvil cien veces, y parece que no llega el mensaje que esperas. Creo que rendida, ejecutas la liturgia de gestos de rechazo, decides sacar tus auriculares y te quedas en el rincón de los que esperamos un vuelo.

Yo sigo escondido entre mi libro observándote, esperando descubrir lo que no veo… Una señora con apariencia despistada se ha sentado a tu lado y ha comenzado a charlar contigo, tú educada, muy educada, te has quitado los auriculares y empiezas a charlar con la mujer. Yo no escucho nada. Solo veo una charla gesticulada. Imagino frases típicas de los aeropuertos, esperas, retrasos, maletas, destinos. Entre la charla, la señora se echa a reír. Y tú, sorprendida, la sigues. Entonces yo lo encuentro. Ese algo, es tu sonrisa.

Por un momento, me pierdo y deseo hacerte sonreír todos los días.

Las esperas en los aeropuertos pueden llenarte los bolsillos de sonrisas inesperadas.

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