Esperar-actuar

Actuar

Llega un momento en la vida en que haces balance. No es en una edad concreta, ni tiene porque ser en una época de la vida determinada. Para cada persona es diferente, pero yo creo que todos lo hacemos. Balance de nuestra vida en general. 

De las PERSONAS. De las que tenemos ahora mismo en nuestra vida, de las que han estado siempre, de las que han aparecido después, de las que se fueron y te buscaron, de las que se fueron y no volviste a saber, de las que sabes que NUNCA se irán; de los amigos de risas, de los amigos de corazón, de los amigos del pueblo,  de los de las vacaciones de verano, de los DE toda la vida, de los que son PARA toda la vida; de la familia de sangre, de la familia de corazón, de las personas que nos dejan pero NO nos dejan; de los amores de verano, de los amores de niños, de los amores adolescentes, de los que piensas que serán para siempre y lo son, de los que piensas que serán para siempre y no lo son, de los que te esperan para siempre, de los que esperas para siempre. En definitiva de la compañía con la que elegimos pasar nuestra vida. 

De los MOMENTOS. De los buenos, de los no tan buenos, de los regulares, de los malos, de los peores de tu vida, de los mejores de tu vida, de lo que no cambiarías por nada, de los que preferirías NO acordarte, de los que sabes que nunca podrás olvidar, de los que viviste con alguien especial, de los que pasaste sola, de las risas en las que te dolía el estómago, de los planes inesperados, de los viajes súper calculados,  de las tardes de poesías inventadas, de las tardes de juegos de mesa, de las nuevas experiencias en buena compañía, de las nuevas experiencias en silencio, de un buen libro en soledad, de las tardes y tardes de cine, de las buenas comidas, de las tardes sin preocupaciones, de los”mañana será otro día”. 

De las METAS y OBJETIVOS. De lo que queríamos conseguir y lo que realmente hemos conseguido; de lo que hemos aprendido, de lo que hemos olvidado, de cuándo lo queríamos haber conseguido y de cuándo lo hemos conseguido realmente, de lo que no hemos conseguido, de lo que nos hemos propuesto, de lo que nos han propuesto, de los sueños cumplidos, de los sueños por cumplir, de los sueños de otro para nosotros, de nuestros propios sueños.

Este tipo de balance es al que me refiero. De todo lo que  hemos hecho o  haremos alguna vez. Y aquí viene mi consejo. Escucharos bien cuando hagáis vuestro balance. No penséis solo en lo que yo os acabo de plantear, si no en QUÉ HABÉIS HECHO VOSOTROS MISMOS. 

Qué habéis hecho vosotros para conocer a la gente que os interesaba, para mantener a esas personas a vuestro lado, para reconciliaros después de una discusión, para encontrar esa persona especial que buscabas, para enamorarla, para elegir a tu familia, para crear la compañía que buscabas en tu vida. 

Qué habéis hecho vosotros para tener buenos momentos, para solucionar los malos, para aprender a reíros, para aprender a estar solos sin sentiros solos, para crear recuerdos. 

Y lo último y no por ello menos importante, qué habéis hecho vosotros para conseguir vuestras metas, alcanzar vuestros objetivos y perseguir vuestros sueños. 

Espero que todos y todas entendamos que como dice una frase que me encanta:

¿Quieres algo? Entonces ve y HAZ QUE PASE porque lo único que cae del cielo es la lluvia”. O mi frase favorita en el mundo: “NO SUEÑES TU VIDA, VIVE TU SUEÑO”. 

No podemos hacer un balance de nuestra vida con la intención, en muchas ocasiones de quejarnos, cuando el verdadero balance que deberíamos hacer es el de qué hemos hecho para tener la vida que tenemos y qué deberíamos hacer para conseguir lo que queremos. Nadie nos va a dar todo hecho, ni siquiera con el tiempo aparecerán las cosas que esperamos. Tenemos que buscarlas. Buscar ese trabajo que tanto anhelas, salir a conocer gente para encontrar a la persona que estás esperando y por supuesto dejar de esperar a las que nunca van a llegar. Mantener el contacto con las personas que realmente nos importan y merecen la pena y no preocuparnos de las que se fueron y se olvidaron de nosotros. No dar tanta importancia a quién no nos la da a nosotros. No soñar con momentos, personas, ni objetivos, si no despertar e ir a por ellos. Buscar disfrutar NO de la soledad si no de nuestra propia compañía. 

No seamos espectadores, sino actores y actrices en nuestra propia historia. 

Dejemos de ESPERAR y empecemos a ACTUAR. 

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