Gracias, pero no.

Hoy nos hemos vuelto a topar, cinco años después.

Te he preguntado qué tal te va. Me has respondido que todo marcha muy bien y que me veo genial, que los años me trataron de maravilla, que como un vino, he madurado y mejorado. Te agradezco el cumplido y te devuelvo la cortesía comentándote que sigues muy guapa. Me recuerdas a aquel tiempo en el que estuvimos juntos, cuando éramos unos niños, que teníamos mucho que crecer y aprender. Me limito a sonreír y asentir. Me insinúas que debemos vernos de nuevo, seguido, retomar cosas que dejamos pendientes, igual ahora las cosas marchan mejor. Te recuerdo, entre bromas que no funcionó, o más bien, que fuiste quien me dejó, que preferiste otras cosas, que tenías otras prioridades, que en tu vida yo no encajaba y que era poco comparado con todo lo que tú esperabas. Soy un poco más frío y cruel al decirte que sería bueno salir alguna vez, pero que te limites a verme sólo como un conocido y tal vez como un amigo, porque no volvería a relacionarme contigo. Yo de verdad estoy muy feliz. No tengo la vida perfecta, pero mi corazón tiene dueña, es ella quien mi inspira, es la musa de mi poesía. Es por ella que comencé a escribir, cuando por ti, incluso hasta tontamente había renunciado a vivir.

Gracias, pero no, gracias. He estado muy bien, sin ti. Hace tiempo me sacaste de tu vida, hoy simplemente no veo, como tiempo atrás, a ti haciéndote futuro en mi vida…

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