Hoy todavía soy, pero mañana seremos

Photo by Andrei Porfireanu on Unsplash

Esa era yo. La que se alejaba y te acercaba. La que se acercaba y te alejaba. La que se negaba a que la quisieses bien si no sabías portarte. La que ignoraba que vinieses si no venías a quedarte. La que se portaba mal para ayudarte a encontrarte. La que solo quería a su manera tratarte. La que se enorgullecía de saber darte. La que recibiendo siempre ponía cara de amarte.
Aquella cuyo perfil bueno el cuqui, pero sabía que el bestia conseguiría perturbarte. La que tiraba de ti sin saber dónde llevarte. La que te enamoraba con el único fin de estamparte. La que te estampaba con el sólo propósito de enamorarte. La que se miraba para encontrarte. La egocéntrica que borraba sus fotos para almacenarte. La que te hacía espacio en su cama pero nunca en su escaparate. La que se olvidaba de todo pero los buenos días nunca dejaba de darte. La que te miraba y te liaba a entregarte. La que le decía que no al amor pero a tu sonrisa nunca supo negarse. La que te hacía dejar a un lado los miedos pero llevaba tus sueños siempre hacia delante. La que nunca te quiso por lo que eras, sino porque no tenía más remedio que pensarte.

La que te hablaba de ella en pasado,
porque en el futuro,
el plural parecía sanarte.

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