La naturalidad engancha

Photo by Elijah Hiett on Unsplash

Hoy me he imaginado un mundo impactante donde lo natural opacaba a todo lo demás. Estaba en mi mente, pero seguramente, también, en el subjuntivo de todas las demás.

Mientras, por aquí abajo, seguimos poniendo etiquetas como si nos hubieran concedido el don de ponerle nombre al hijo de otro.
No considero necesario que algo esté manufacturado para llevar la suya propia. Como tampoco creo que se requieran adornos para decorar un mundo interior que de por sí ya es pleno.

Soy consciente de que no tengo nada exclusivo que me pertenezca, pero tengo una forma exclusiva de proyectar todo lo que quiero exclusivamente a quien yo quiero.

Mi mundo es bruto, vulgar. Soy frágil, vulnerable. Y por alguna razón que desconozco reflejo delicadeza y fuerza.
Cada persona es un mundo,
y muchos no somos de este.
¿En serio vas a etiquetarme?

En el reino de los mortales, cualquier resquicio de inmortalidad es pura amenaza.

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