Lamy, oh, my Lamy. You´re so blue

Photo by MJ S on Unsplash

Me duele el coco. Me atosiga.

Me echa la culpa. Me grita.

Es tu culpa.

Me canta al oído : “no es para tanto”.

La puerta gira, ahora muda,

quieta en su marco.

Por fin.

Estoy azul, una mancha azul,

tinta rota del Lamy,

me acuesto de canto

por si mi cabeza se llena de tinta azul

permanente.

Mi piel es sensible y se encariña

de colores que apenas conoce;

sangra cuando quiere,

y se corta con el frío.

Esta tinta sólo se irá con alcohol,

esto es literal,

y el bar es barato sin compañía,

las penas consume,

pero repito, esto no es una alegoría.

Te digo que este Lamy ha manchado

mi manta y no sé lavar,

así que lo dejaré ahí tras mi nuca,

que se pudra.    Hasta mañana.

Entonces, sin hambre y sin penas de noche

toda esta tinta dirá ‘adieu’

y se irá – ‘¡ma chérie!’ – ,

blanco sobre blanco

y azul cielo aguado.

La miro una vez más y pienso:

“no se borrará: mírala…”

…tan azul.

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