Llueve

Llueve

La lluvia ha parado.
Solo queda el silencio.
Puedo tocar el suelo con mi piel fría.
Y noto la piedra todavía más fría.
Helada, tocando mi piel, siento que existo.
El contacto crea una melodía.
La unidad se crea por el contraste.
No hay nadie. El viento me acompaña y pasa de largo.
Quédate un rato.
Cada viento que me acaricia es distinto.
Cada ráfaga una eternidad indisoluble de exhalaciones efímeras.
Si respiro, el aire furioso entra en mí.
En silencio, acepto su compañía, acepto mi destino.
Cada vez que llueve, oigo su respiración.
Cuando la lluvia se detiene, queda su silencio.

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