Los Recuerdos del Olvido

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Lo siento, le dijeron los Recuerdos al Olvido. Olvido, con lágrimas en sus ojos,
consiguió recordar en qué momento decidió olvidar.
Ocurrieron mal de amores, sueños frustrados y caídas que supusieron más que un
rasguño en su memoria. El rencor llamó a su puerta y vio la salida de emergencia, el
salto al vacío y el pacto con el demonio que acordaba no recordar ni si quiera los
momentos en los que más feliz había sido para convertirse en aquello que tanto
ansiaba, el olvido. Y así, Recuerdos quisieron recordar a Olvido todo aquello que había
vivido. Olvido cerró la puerta con pestillo tirando la llave al lago del olvido y Recuerdos
empezaron a verse ahogados en aquel lago de aguas tenebrosas donde la felicidad se
extinguía mientras se quedaban sin aliento.
Entonces el Olvido quiso hablar con el Demonio, pidiéndole salvar a Recuerdos aunque
se tuviese que enfrentar a aquello que un día vivió. Aquel se rio a carcajadas,
pidiéndole a gritos que se callara, que para estupideces las del amor. Olvido con el
ceño fruncido preguntó y Demonio sonriendo y mencionó que aquellos que querían
hacerse llamar cuerdos hablaban de unas mariposas en el estómago y si, en realidad,
fuesen cuerdos entenderían que nada podría volar en aquel lugar donde la oscuridad
aparece. Más tarde, sancionó a Olvido recordándole que quiso el olvido cuando se
convirtió en aquellos falsos cuerdos que creyeron que el amor daba alas para volar.
Llegó el Miedo y dudó si quería romper el contrato que impedía que los Recuerdos le
hiciesen daño, pero esta vez fue valiente, porque qué más daba nunca sentir las
costillas partidas del dolor que alguien te puede causar si él sentía el dolor de la
soledad cada día de su vida. Olvido arriesgó rompiendo el contrato que le hacía olvidar
los Recuerdos porque en su estómago las mariposas ya habían cobrado vida.
Y así, Olvido, con lágrimas en los ojos, entendió que el amor siempre hacia de las
suyas, pero que, aun sintiendo ese dolor por los Recuerdos, volvería a recordar una y
otra vez. Así somos todos, ¿no crees? No importa cuántas veces el dolor toque a tu
puerta si tras cada lágrima ha habido miles de segundos con una sonrisa en la boca.
Entonces, nosotros nos dimos cuenta que más de una vez hemos sido los Recuerdos y
el Olvido, con ganas de olvidar, pero más aún de recordar.

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