Los Súper-abuelos

La sociedad ha cambiado. Actualmente, tanto el hombre como la mujer están incorporados al mundo laboral. Esto, sumado a las dificultades económicas para pagar una niñera o para apuntar al niño/a a actividades extraescolares, ha provocado que los abuelos hayan pasado a tener un papel trascendental en la educación y la crianza de los hijos/as.

Años atrás los abuelos esperaban ansiosos la visita de los hijos los domingos y, como no, de los más pequeños de la casa, los nietos, ese amor incomparable a otro, igual que el de los hijos, pero con la diferencia de que esta vez no tenían que hacerse cargo de educarlos, lo que implicaba dejar a un lado las riñas y los castigos, para centrarse en la parte positiva que era disfrutar al completo de ellos. Los abuelos preparaban los platos más especiales que sabían que a sus nietos les encantaban, compraban chuches, se reservaban una parte de su dinero para las propinas a los nietos y se preparaban para un intenso domingo de juegos y diversión al mando de los más pequeños, pudiendo llegar a convertir la casa en una peluquería dónde la nieta le ponía los rulos a la abuela, y el abuelo se tiraba por el suelo para jugar a los cochecitos e incluso les enseñaba a subir en bicicleta.

Parece que la historia ahora es otra. El papel del abuelo, en la gran mayoría de hogares, se ha vuelto imprescindible. Es una bendición poder contar con ellos, son como unos segundos padres, algunos incluso primeros. Esto hace que su rol haya cambiado, pasando de ser el abuelo consentidor al abuelo criador y educador, ya que pasan mucho tiempo con ellos, y se han de encargar de la tarea de convertir a esos pequeños en adultos responsables. Me refiero a madrugones de infarto para recogerlos a altas horas de la madrugada antes de que los padres entren al trabajo, llevarlos y recogerlos del cole, darles de comer para ayudar a los papás ahorrándose un dinerillo del comedor, lo que implica tenerlos correteando y saltando por casa, ayudarles con los deberes, y un sinfín de tareas más. Todo ello sin olvidarnos de que la edad pesa, pesa tanto que todas estas tareas que podían hacer perfectamente cuando eran padres, ahora de abuelos se hacen cuesta arriba, influyendo en el estado de ánimo y en la irritabilidad por no poder seguir el ritmo de un niño tantas horas al día.

Pese a todo ello, la tarea de ser abuelos es una de las más bonitas etapas que se puede tener, ellos disfrutan como nadie de los nietos, les dan vida y alegría, pero no olvidemos que a veces sin tener alternativa, los sobrecargamos, lo que hace que su papel como abuelos se vea cambiado.

Hoy quiero hacerles un homenaje, porque sin ellos, los abuelos, la vida de los padres (sus hijos) sería un verdadero quebradero de cabeza. Ellos nos facilitan la vida, llegan donde nosotros no podemos llegar, nos ayudan en la más ardua de las tareas, criar a nuestros hijos, con total disponibilidad para ellos y para nosotros. Por eso, y aunque a veces se quejen, hoy quiero quitarles el sentimiento de culpa que a veces tienen por cabrearse más de la cuenta. Porque nada les gustaría más que poder disfrutar de ellos sin agobios. Por ello, y aunque muchas veces os toque hacer más de padres que de abuelos, no os olvidéis de la riqueza y la sabiduría del abuelo. Consentirlos, mimarlos, jugar, divertidos, y llenaros de toda la energía que ellos os aportan.

Si en tu familia hay un/a súper abuelo/a no te olvides de agradecérselo, eso les generará comprensión y alegría, y si tú, el que me estás leyendo, eres un súper abuelo, hoy mi post va dedicado a ti, porque te lo mereces, y porque aunque a veces sea complicado, no te olvides que serás uno de los mejores regalos que tus nietos/as podrán tener jamás, disfrútalos y deja que te disfruten.

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