No creo en el amor

Photo by Everton Vila on Unsplash
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No creo en el amor,
eso no existe,
quizá existió
pero ya no existe.

No creo en el amor
porque toda llama
que dicen que es amor,
se apaga.

Siempre hay un vacío
por corto o diminuto
que estrangula al aire
y apaga la llama.

Qué es la llama
sino algo inexistente,
una ilusión inalcanzable
que se desvanece
cuando confías llegar a él,
esa llama que te causa dolor
si intentas tocarla,
que te quema por un tiempo
si reaccionas rápido
o para toda la vida
si no consigues soltarte rápido.

La llama se desvanece,
se hace turbia si intentas agarrarla
y como un rielar de luna
a la mañana,
acaba desapareciendo.

Una hoguera es difícil de ver
durante el día
si no es por su estela oscura;
pero durante la noche,
cuando todo está oscuro,
se puede ver desde lejos
y cuando llegas a ella
con toda la ilusión
acaba disipándose entre tus manos.

No creo en el amor,
no creo que exista,
quizá existió
pero no creo que exista.

La luz es tan real
y la oscuridad tan ciega…
la ignorancia
son las telarañas
que apagan las luces
de los recuerdos,
las verdades desapercibidas
de los sombríos rincones
no son más que estrellas fugaces
que se esconden en la penumbra.

No creo en el amor,
quizá crea en él,
pero no en su totalidad.

Existen tantas estrellas
en un mismo cielo
que a veces es difícil de distinguir
la oscuridad del universo
con una gran estrella lejana
o, simplemente,
con una estrella que quebró
sus esperanzas en el alba.

Es difícil creer
en una idea que muere en vida,
no se sostiene la amargura
en su talón de Aquiles.

Es difícil creer en el amor,
yo no creo en él,
bueno, quizá sí creo.

Fue llegar ella y poner todo
patas arriba…
mis argumentos se derrumbaron
con el propio peso
de un beso
bien colocado.

Fue lo que sentía cada vez
que me acercaba a ella,
fue su sonrisa,
su mirada…
cuando miraba a mi mundo
y en mis ojos
ella estaba reflejada,
pero… es tan fácil caer olvidado
y tan complicado el amor
que no sé si existe o no,
pero lo que siento es real
y la tristeza no me visita
desde que aquella hoguera
la alejó en la oscura noche.

No creo en el amor,
bueno, sí creo

Hace años que no sé de él,
fue tan largo ese amor
que me asusta ver cómo será
la experiencia de su olvido.

Las cenizas quemaron
algo más que mi alma
y se resiente la quemadura
cada vez que cierro los párpados.

Yo creo en el amor
pero vidas atrás desapareció
detrás esa pequeña nube de esperanza
que se fue solitaria
de este pobre campo gris,
desde que la blanca nieve
cerró los ojos a la tierra,
desde que el sol guiñó
y la noche ocupó
la media mañana…
desde ese frío día
no volví a ver el amor.

La nostalgia nunca se incluye
dentro del olvido al amor,
siempre puedes necesitar
otra primavera,
una ráfaga de viento que te sonría
y un reloj que muera en silencio,
siempre falta un arrebol dulce
en las mejillas del sol.

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