No eres tú, soy yo

Corazón sonrisa
Corazón sonrisa

“Conquistar las opiniones es aceptarlas sin que afecten a tus ambiciones; es ser consciente de que todo el mundo es libre de expresarse, pero que, como toda libertad en un mundo compartido, tiene un límite” (Pablo Arribas)

Como bien sabemos, vivimos inmersos en la era tecnológica, estando la sociedad actual caracterizada por una enorme cantidad de información compartida día a día, minuto a minuto y segundo a segundo a través de las famosísimas redes sociales.

De esta forma, creemos conocer la vida de los demás al dedillo y la culpa no es del que está al otro lado de la pantalla empapándose de nuestra vida sino nuestra, sin duda, por exponerla públicamente. Pero, esto no solo pasa con nuestra ‘vida virtual’, por tratar de conceptualizarlo, en nuestra ‘vida real’ (sí, sí, la de verdad de la buena, ¡ésa misma!) debemos lidiar con estas cosas y tal vez no sea tan fácil como parece…

Porque, como comúnmente se dice, hay gente para todos los gustos, colores, sabores y olores, si me apuras. Entretanto, encontramos a esas personas que creen saberlo todo de los demás sin conocer y sin saber; las mismas que, paradójicamente, se creen en el derecho de juzgar y no precisamente por ser ‘quien eres’ -que también- sino por la imagen que tienen de cada persona en base una serie de (pre)juicios socialmente aceptados. Curioso, realmente curioso, ¿verdad?

Y así nos va… nos creemos siempre el ombligo del mundo, el centro del universo concediéndonos nosotros ‘solitos’ el derecho a juzgar, criticar e incluso despreciar lo ajeno por simple desconocimiento o incluso por mero  aburrimiento.

¿De verdad nunca te has planteado qué hay detrás de cada uno de nosotros?

Detrás de cada persona hay un mundo por descubrir que para no tiene por qué coincidir con el tuyo.

Nuestro gran problema viene de la incapacidad de comprender que existe un punto de vista distinto al nuestro. De nuestra estúpida manía de pretender controlarlo todo (y a todos). Nuestra triste realidad de ser individuos superficiales. Por no pararnos a indagar qué hay detrás de unas simples apariencias y, en definitiva, qué se esconde detrás de todas y cada una de las personas.

Deja de darle tanta importancia a la vida de los demás y céntrate en la tuya propia. Al fin y al cabo, si no lo haces tú pronto otros se encargarán de hacerlo pero, ¿crees que alguien lo podría llegar a hacer mejor que tú? Escúchame bien, nunca nadie, absolutamente nadie, va a llegar a conocerte como tú tan bien te conoces por eso nunca a nadie tendrá derecho a juzgarte por ser ‘quien cree que eres’.

Somos lo que somos por miles de razones, no olvides ninguna de ellas porque son las que nos forjan como personas, las que nos dan esa identidad propia y las que nos hacen ser diferentes, las que nos hacen ser irrepetibles y, al fin y al cabo, aquéllas que nos hacen ser del todo especiales. No olvides que vayas donde vayas, estés donde estés hay algo que siempre permanecerá a tu lado. Tu risa, tus  gestos, tu manera de ser tan tú. Tu esencia va a ser, en todo momento, tu fiel compañera.

Déjame decirte que la vida no es tuya, es mía. Porque no eres tú, soy yo.

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