Que cesen

Prejuicios
Prejuicios

Se lanzan a los tópicos y se hunden en ellos. Se niegan a abrir ese cerebro que ansía descubrirse sin condicionamientos. Se condenan sin vías de escape y todo por centrarse en lo que otros les impusieron. Condenados, se lanzan a los tópicos y se aferran a ellos. Odian y quieren si les dictan que deben hacerlo. No trabajan la mente porque es más sencillo adoptar el vuelo impuesto. Ingenuos voladores sin valores, vais a caer: a tres cuartos de mundo no sostiene este trayecto. Va a descender y os auto perderéis: no resistiréis sin la revolución de sobrevolar vuestro propio cuerpo.

Lo único cierto que tienen los tópicos es que mal existen para haceros creer corrientes. Mal viven para hacer de vosotros una gran masa que radica en deshaceros como seres particulares, como mentes independientes al resto. Y, aun así, vivís con ello y os fiáis de quienes andan por arriba creando estereotipos que os hacen estar dentro de lo que ellos predicen como normal, dentro de lo que ellos afirman como lo socialmente permitido, haciéndoos creer de esta forma que sois parte de una perfecta y segura sociedad.
Es triste afirmar que solo al percibiros constantes y dentro del confort que genera no salir de lo ya implantado os sintáis tranquilos. Pero no engañéis, este planeta tan solo quiere corderos y, deplorablemente, son pocos los que logran darse cuenta de ello: los deseosos de rebaño actúan dentro sus absolutos silencios, pudiendo yo prometeros que os llevan lentamente por vía directa al matadero: con sus mentiras os recrean y, rehechos, perdéis toda vuestra esencia. Por tanto, estáis rotundamente corrompidos, pre-condenadamente muertos: os dejáis desorientar y seguís el camino extraviados: no sois conscientes de que al final del mismo solo quedará la irremediable muerte de quien no se atrevió a ir por el arcén desertando lo establecido.

Pensad: si en quien os capitanea residiera algo de inteligencia olvidaría la envidia y la prepotencia; desecharía todos sus miedos y admiraría la belleza de las almas con un libre pensamiento, las dejaría externas a sus condiciones y les permitiría crecer aisladas de su falsa verdad sobre como deben moverse las vidas.
Sabed que, si hacen crítica del comportamiento ajeno en base al bajo nivel de amor propio que se tienen, si os mueven como a masas de una forma tan reprimida o si no les importa el sentimiento ajeno ni el raciocinio propio de cada individuo, algo no funciona en su sistema: de algo carece si os hace carecer de vuestras propias ideas.

Permitid que cesen los tópicos, acabad en vuestra mente con quien los promueva y dejad fluir vuestro verdadero motivo de existencia.

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