Querida inspiración

Ilustración realizada por Maria C. (Efímera Eme)

Aquí me encuentro, en plena tormenta, ante la pantalla del ordenador,  delante del teclado y con una página en blanco esperando ser llenada con… ¿Cuántos? ¿Quinientos, setecientos, unos mil caracteres?  ¡Qué más da, si eso es lo de menos!

Hace días comencé a escribir un texto y lo dejé, me abandonaste cuando más te necesitaba y me propuse empezar otro, muy confiada en que iba a ir mejor. Pero no fue así, volvió a pasar lo mismo, en el momento menos esperado, volviste a fallarme.

Ahora siento que me has abandonado en pleno campo de batalla por eso he decidido dirigirme a ti. Me propongo escribirte, mi querida inspiración, estoy segura que entiendes todas y cada una de mis palabras. ¡Cuánto te quiero y te odio a la vez!

Solo tú me entiendes cuando te digo esto porque sabes que cuando estamos unidas somos como uña y carne, haces que sea todo mucho más fácil y llevadero, que mis palabras transmitan hasta tal punto que lleguen a hablar por sí solas.

En cambio, cuando tú no estás me siento vacía, perdida, sin rumbo, sabiendo qué decir pero no muy bien cómo hacerlo, con una mente inquieta pero un el lápiz sin afilar en la mano. ¿De qué sirve? Me dirás. Si soy como un niño pequeño cuando empieza su primer día de escuela, aterrado, desprotegido en un lugar incierto sin el apoyo de sus padres y rodeado de extraños.

No pretendo molestarte ni mucho menos culparte cuando eres una de las mejores sensaciones que he experimentado a lo largo del tiempo que llevo escribiendo. Cuando pretendo correr me haces saltar, cuando pretendo saltar me invitas a volar, cuando pretendo escribir me haces soñar y mis palabras salen de lo más profundo de mi ser, en el mejor orden, con la mejor estructura y de la mejor forma que podría ser, del corazón. Por todo ello estoy más que agradecida, mi vida sin ti no es tan completa.

Te invito a que no me abandones nunca, a que sigas a mi lado por mucho más tiempo, a que saques lo mejor de mí en cada escrito.

Y, ¿qué te doy a  cambio? A cambio prometo seguir confiando en ti, en esa pequeña voz, en esa coma, en ese punto y seguido, punto y a parte y punto y final, en esa palabra que congenia tan bien con el resto, en esa frase que completa el texto, en ese título que nos ha costado pero ha conseguido sintetizar a la perfección el contenido del texto, en esa imagen que también  ha costado lo suyo de encontrar pero finalmente cumple su función: hace que, de un simple vistazo, los lectores decidan leernos o pasar de largo.

Lamento si he sido muy dura contigo pero lo necesitaba, necesitaba contarte, necesitaba volver a sentirte aquí, a mi lado. Solo espero que volvamos otra vez a las andadas, sigamos soñando despiertas plasmando todas nuestras ingeniosas ideas en el papel y les recordemos al mundo que juntas podemos con todo.

A esa temida. A veces cruel, otras mágica compañera de historias.

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