Reasons Why. Otra maldita opinión.

Joy division
Joy division

Hablemos de Hannah Baker. No haré ningún chiste con su apellido. Lo prometo. No sabes cómo me tienta, pero esto es un texto serio.

Todo empezó un día de Fnaqueo con unos colegas. Fuimos a por unas tarjetas de Netflix.

Yo no participo de ese vicio inmundo, mas les acompaño. Un paseo por esas instalaciones alivia el ánimo aunque esté plagado de morralla comercial y vendan libros de youtubers. Deberían quemar esos libros a lo Fahrenheit 451. Están en la sección de “Literatura infantil” o algo así, supongo. Al lado brillaban cubiertas de Harry Potter. Eh, no insinúo nada. Está bien eso de leer libros de JK Rowling…sí, magia, varitas, guay. Menos mal que las vi en el cine antes de que se me pasara la idea de perder tiempo leyendo eso.

— Mira, Iván, la mejor saga de todos los tiempos.

Maldito R., sabe cómo provocarme. Es una guerra interna inconciliable.

— ¿Te refieres al Señor de los Anillos?

R. también es un fanático de Tolkien y la fantasía medieval. A Tolkien lo respeto, pero para seguir el pique, he de vacilarle un poco.

— Pero vamos a ver, si sabes que son la puta hostia, si lo sabes, Iván, pero te quieres hacer el duro, te niegas a la verdad, pero sabes que es una obra, buffff impresionante,

Iván, impresionante, mira qué portada – era una versión que encima brillaba dorada –.

Impresionante

Es una caña discutir sobre estos temas con los colegas, de risas.

— Impresionante. Debo reconocer que con esa portada…

— Vamos , tócala. Está suave – y acaricia la portada del libro de Harry Potter –.

El cabrón de R. sabe tomarse con humor la vida.

Rebobinemos un poco hacia delante. Compramos la dichosa tarjeta de Netflix. Me dieron la charla, G. y R. sobre cómo debería ver series, que por qué no veo series, que sale barato por cada mes, etc. (Por cierto, este texto no está publicitado por Netflix.)

Siempre les digo lo mismo : “No tengo tiempo para ver series”. Y bueno, es verdad, pero siempre se puede hacer tiempo para algo, podría decir alguien. Siempre se puede hacer tiempo para alguien, podría decir algo.

R— Tienes que ver una que hemos visto G. y yo hace nada que se llama 13 Reasons Why. Eh, guapísima la serie, ¿a que sí, G.?

G— Sí, sí , yo la vi de una tirada y me gustó mucho.

I— Bueno, eso es lo que siempre decís.

R — Pero que no, que esta vez es de verdad, tú hazme caso, que está muy bien hecha, que vas a ver el primero y vas a decir “quiero saber ya qué mierda pasa aquí” – riendo – a mí me pasó eso. Y a ti te va a molar. Quizá le dé una oportunidad. Depende del tema de la película. No quiero nada complejo ahora.

I — ¿De qué va?

R — Va de una chavala que se suicida y deja unas cintas para que la escuchen los demás y sepan por qué ella ha llegado hasta ese punto, sabes. Y hay un chico que es como el prota que lo va escuchando, que conocía a esta y le gustaba un poco y tal…y eso ya verás.

I — Ah, suena interesante. Es una especie de thriller entonces, de intentar desvelar al asesino, ¿o qué ha pasado ahí?

R — Sí, algo así. En verdad no es tanto así de asesinos, estilo detective, pero sí que hay suspense de saber cada capítulo un poco más y todo eso.

I — Va, puede que lo vea. Siempre digo lo mismo, para dejar abierta la posible posibilidad de que no lo vaya a ver.

R — Cabrón, si nunca ves nada de lo que te digo – sonriendo –.

I — Ya, también es verdad.

R — Además, tienes que verlo, no veas la Hannah , la prota, es…guapísima. Y hay unas cuantas ahí también que bua… a que sí, ¿G.?

G — Sí, sí, vale la pena.

I — Haber empezado por ahí. Va, puede que le dé una oportunidad.

En realidad lo dejé en estado de suspensión. Pero esa tarde, aburrido en pleno puente de Pascuas, podría haber avanzado tareas para la universidad. No obstante puse esta serie, de la que me hablaron estos. 13 Reasons Why. Unos días después, la acabé. Por nuestro grupo de Whatsapp, me preguntó R. “Y qué tal”, yo respondí “Ha sido una experiencia bonita”. Otro del grupo, D., intercaló un “callaos la boca, que no la he terminado” y respetamos su voluntad tras unos cuantos vaciles y falsos spoilers.

En ese grupo discutimos tantas cosas sobre la serie. Lo típico. De lo que todo el mundo habla. Si incita el suicidio, etc. Mis colegas eran escépticos : “Ahora qué pasa, que por ver Narcos nos vamos a poner a vender droga?” “Y yo que he visto la última de Fast and Furious, me voy a poner a robar coches?”

Por favor, no vayáis a ver la última de “Fate of the Furious” o como se llame. Según mis amigos es un peliculón. Me matarán si leen esto , probablemente. Vin Diesel, “La Roca” y Jason Statham y algún otro capullo me mataría también.

— Tío, R., ¿te has dado cuenta de que La Roca siempre hace el mismo papel de tío hipermasculinizado en cada película? Es una especie de papel transversal, creo que graban sus actuaciones en diferido y luego las van pegando en cada película.

Espera. Ese es otro tema. Otra conversación. Sigamos con 13 Reasons Why. Aunque esa conversación fue divertida de cojones, y acabamos discutiendo de nuevo sobre Fate of Furious…luego hubo otra pelea sobre quién es más guapa: Emma Watson o Kristen Stewart. Qué aficionados. Es obvio.

I. — No podéis comparar 13 Reasons Why con Narcos. Es absurdo. Una adolescente de 15 años no va a ver Narcos y ponerse a traficar con cocaína.

G. — ¿Y por ver a una suicidándome, voy a decir “venga, voy a suicidarme”?

I. — Venga ya, no es así de simple. A una persona con depresión, en una situación similar, sí le va a influir. No digo que se suicide necesariamente, pero va a influir sin duda.

G. — Pero si al final, viendo la serie, yo ni me acordaba de lo del suicidio.

En cierta manera, tiene razón en eso. La serie al final se focaliza en los conflictos sociales más que en el hecho del suicidio.

I — La cuestión es que han utilizado lo del suicidio como una excusa para advertir y acusar a los demás. “Veis, todo esto que vamos a mostrar es malo porque esta chica ficticia se suicidó”.

Al principio, pensaba eso. Me pareció banal la decisión de los guionistas de aprovechar un suicidio como palanca de mando para dar lecciones morales. No obstante, conforme se desarrolla la serie, nos dan pistas obvias sobre lo egoísta, débil y a veces idiota que es Hannah Baker. Por tanto, un espectador con dedos de frente observa fácilmente que no es una heroína y una víctima típica; no es el tropo andante de la ‘geek’ tímida con la que se meten. Lo cual, hace de ella un retrato más complejo, realista y a la vez desmitificador.

Así que, por favor, ahorremos tanta moralina. Estamos en una época cargada de sermones en la mass media. Cuando nuestra generación en el instituto veía Física y Química, nadie se alarmaba así. 13 Reasons Why es una visión muy protestante, en cada capítulo hay una sensación de juicio moral que guía al espectador de manera correcta, le señala lo que está mal. Enseña valores. El suicidio al final es lo de menos. En cualquier caso, me quedo con algunas reflexiones de nuestro docto y sabio grupo de Whatsapp.

I — Es tan fácil como ver, a nivel de estadísticas, si los suicidios aumentan. Método empírico.

R — Cierto, habrá que informarse.

G — Y desde luego lo pondría en los institutos también. Como mostrando que que si la tomáis con alguien no sabes cómo le puede afectar. Porque este es un caso “suave”.

Pero hay chavales que se llevan palizas todos los días. Pues eso, plántaselo explícito. Yo creo que a más de uno se le quitaba la tontería.

Por cierto, señores productores de series del siglo XXI, dejad de poner utilizar ya a Joy Division para vuestras series en las que salgan adolescentes. “Love will tear us apart” otra vez. En el primer capítulo: diana.

Sí, sabemos que van a ser chavales con crisis existenciales muy chungas, etc. Pero así solo vais a conseguir que Ian Curtis se suicide otra vez. Ya acabo. La banda sonora no estaba mal. Acabo de recordar que para más inri, repitieron unos ocho capítulos después el “Love will tear us apart” pero en versión desganada de los dosmiles, con una voz queda con litros de reverberación nihilista y una especie de guitarrilla/ukelele de fondo. Malditos nihilistas.

“Ha sido una experiencia bonita”. Ved la serie. Os prometo que no me pagan. Quedaos con esto: lo que la protagonista no pudo afrontar por miedo, otras personas sí se atreven a luchar por dejar evidencia de las injusticias. En la serie, Clay es esta contraparte, una especie de redención encarnada póstuma de Hannah, que logra denunciar estos abusos. Quedaos con eso. No seáis unos

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