Réquiem al amor

Los amores lunáticos siempre llegan tarde, trasnochan y beben alcohol barato. Sienten y padecen, aunque jamás leerán a Romeo y Julieta. Creen en la mentira como único medio de salvación. Recurren a ella. Constantemente. Los amores, esos amores, ya no visitan cafés ni se paran en parques. No se sientan a verlas venir. Tampoco escuchan canciones armoniosas, de vez en cuando escuchan, y es un decir.

En el local, ni un alma.

– ¿Cuándo se puso de moda el reggaetón? – Pregunta el camarero desde la barra al pianista.

– Siempre supe que llegaría este día. Los tiempos cambian, y nosotros no nos hemos adaptado. – Dice el viejo pianista mientras coloca sus manos en las teclas del piano.

– Pero, el amor siempre será el amor. Eso nunca cambiará. Siempre estará de moda – Objeta el camarero dando un golpe en la barra.

Los amores vienen y van, pero la esencia perdura, la primera mirada, el primer beso, la primera riña,… El amor nunca cambia, cambian los protagonistas. La banda sonora en la conquista siempre será la misma, un solo de piano siempre será un solo de piano, y eso nadie lo puede dudar.

Una pareja de enamorados entra en el local y se sientan en la primera mesa. El viejo pianista esboza una leve sonrisa y comienza su actuación. En su mente, aún resuenan las palabras del camarero:

“El amor siempre será el amor. Eso nunca cambiará. Siempre estará de moda”

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