Se demandan turistas basureros

BASURA
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Nuestro impacto en la naturaleza es enorme. Cada una de nuestras acciones tiene una consecuencia en ella y dentro de la falacia vendida de la evolución en la vida humana se ha convertido el planeta en un vertedero enorme. Pensamos que hemos evolucionado con nuestras megaciudades, comodidades y todos los lujos existentes pero simplemente no nos hemos dado cuenta de todo lo que hemos perdido por el camino para conseguir “la evolución”.

Después del paso de los años, tras las revoluciones industriales y la supuesta evolución en nuestra forma de vida, hemos llenado los mares de suciedad, contaminado ríos, rellenado montañas con nuestros desechos e incluso hemos sido capaces de llevar nuestra basura al espació.

Continuamente visitamos países y consumimos sus productos generando más residuos. Además visitamos sus monumentos, playas y montañas abarrotándolos y ensuciándolos inconsciente y conscientemente. Cada vez los sitios visitados por turista y nativos se encuentran repletos de materiales inorgánicos que acaban siendo ingeridos por animales o haciendo nuestras estancia en ellos más incómoda. A todos nos gusta llegar a una playa y dejar la toalla en un sitio limpio o disfrutar de una comida en familia en un merendero sin la mierda de los otros, pero cada vez es más difícil. El civismo, la educación y la empatía dejan paso al “el que venga detrás que arree”. Por si alguien lo desconoce, la mayoría de elementos arrojados a la naturaleza o en las calles acabarán en el mar arrastrado por las lluvias u otros
elementos naturales.

En mi último viaje por el este de Europa me he casado de recoger colillas, plásticos o cualquier elemento creado por el ser humano. La cantidad de residuos recogidos en tan solo un minuto alrededor de mi toalla era ingente. Además, me resulta muy enojante comprobar como abarrotamos lugares preciosos y somos incapaces de utilizar una papelera, de llevarnos nuestra mierda hasta la basurera más cercana o, incluso, como nuestra estupidez, vagancia e idiotez nos hace ver a nuestro lado una botella y dejarla ahí cuando nos marchamos.

Ya hace tiempo que se precisa de un modelo de turista solidario con el medio ambiente, un guiri que no se compre cada dos por tres una botella de agua sino que sea capaz de darle varios usos a la misma. Un turista que sea consciente de que la comida desechada por su gula salvaría la vida de una persona. Un guiri al que no solo le importe sus vacaciones sino que sea capaz de mejorar su entorno. Ha llegado el momento de que los turistas nos convirtamos en basureros y cada vez que lleguemos a un lugar practiquemos una sencilla regla: ALLÍ DONDE VAYA DEJARÉ EL LUGAR MEJOR DE CÓMO LO ENCONTRÉ.

Recordad que mientras somos turistas en algún lugar del globo alguien es turista en nuestro pueblo o ciudad. Si todos pusiésemos un poco de nuestra parte la tarea de limpiar el planeta sería más fácil.

P.D.: Esta regla también es aplicable a veraneantes, domingueros y cualquier persona, tanto fuera como dentro de la población donde reside.

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