Somos Arte

Deja que mis palabras entren de nuevo en tu mente, deja que mis idioteces jueguen con tu cordura, que mi locura te ayude y seque el sudor de tu frente. Te lo pido por favor, no pongas resistencia, deja que fluyan mis letras, que cada idea de mi mente suene en tu alma bien fuerte. Por favor, no me taches de inconsciente antes de escucharme, dame una oportunidad para explicarte que dentro de ti se esconde un gigante vestido de arte.

No, ese va a ser tu dieta a partir de ahora, van a ser muchos los que te nieguen su apoyo, los que te dirán que no sirves, que no eres válido, que cortes el rollo. Serán muchísimos los que se rían de ti cuando lo estés dando todo, que criticarán tu forma de vida, no únicamente por ser diferente a la suya, sino porque el arte es lo único que no paga una factura.

No es suficiente, ese será tu billete. Tu billete de vuelta a una realidad que temerás siempre. Será ese equipaje de invierno en pleno julio, una maleta de más que hará que tu pulso tiemble, que hará de tu don un fantasma, que dejará el peso del mundo sobre tus hombros, que te mentirá y te convencerá de que si sigues creyendo en tu talento acabarás muriendo sin haber logrado tu sueño.

Ya le llamaremos, este será el producto de tus ilusiones, será aquello que te devolverá una pizca de fe, pero que esperando a que suene el teléfono acabarás bebiendo café a borbotones. Este será el mensaje que crispe tu esperanza, que acabará con tus aspiraciones sin ultimar ningún tipo de detalle, que te empujará al vacío sin paracaídas, que te obligará a hacer la calle.

Tienen razón, no soy bueno. Este será tu pensamiento, una condena si dejas que fluya el lamento. Será el momento en el que tú mismo verás que nada te sale, que aquello para lo que creías haber nacido, nos es más que un capricho de cuando eras crio. Llegamos al instante donde toda decisión es clave, donde una toalla cobra la máxima importancia. Llegamos al punto de inflexión donde tú, y únicamente tú, serás el único que pueda seguir creyendo en el arte.

Y entonces será cuando la envidia arderá en tus venas, cuando verás a los más grandes triunfando y te preguntarás porque no eres tú el que está en lo más alto. Y llegados a este momento, solo dos balas te quedarán en la recámara, la primera; volver a casa y retirarte. La segunda; secarte las lágrimas y demostrar que a ti no hay nadie quien te pare.

Y aviso para navegantes, esta es una decisión que no puede tomarse a la ligera. Si te vas, darás la razón a todos aquellos que te tacharon de mierda. Eres y serás el único encargado de trazar tus límites, de poner impedimentos y de dejarte de patitas en la calle, de corroborar si vales o no. Y como siempre digo; no hay nadie mejor que tu hasta que tú mismo te demuestres lo contrario.

Por esta razón, apunta bien y dispara. Confía en ti y a base de esfuerzo y sacrificio verás como todo se aclara. Serán muchas las hostias que te des, serán muchas más las puertas que te cierren en las narices, pero serás tú la única persona que decida si dejar la partida o hacer de su sueño una misión suicida. Suicida sí, debes estar dispuesto a morir en el intento, a dar el dos cientos por cien, a nadar contra marea, a volar si tu suelo se tambalea, a dejar de dormir para poder vivir.

Por ello hoy vuelvo a mis letras para resaltar aquello que nadie ve, esos esfuerzos que, los que no los sufren, llaman proceso. Hoy doy las gracias a todos los artistas, desde la danza hasta la escritura, desde la música hasta el dibujo, desde el canto hasta la arquitectura, y perdón si me dejo alguno. A todo aquel que deposite en su alma suicida las fuerzas para, cada día, regalarnos vida.

ONE LOVE

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