Todo

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Todo lo que pude darte

fue todo,

y todo se me dio la vuelta

y me rompió

todo lo que te di.

 

Todo no pudo ser todo,

pero todo

te quiso con todo su corazón.

 

Todo vivió

todo el tiempo

pensando

que todo saldría bien.

Pero a todo

se le olvidó

que todo no es eterno

y que hasta todo

encuentra su final.

 

Todo tenía miedo

de despedirse de todo y del todo,

pero a todo

no le dieron otra opción,

y entonces llegó todo

con todo el dolor del mundo,

e hizo que a mí el mundo

se me atascara

en mitad de pecho,

y todo se inundó.

 

Y todo me preguntó

por qué todo salió tan mal,

por qué todo

se te hizo tan pequeño

de repente,

y por qué cuando más ganas

tenía de todo,

nos echaste

a mí

y a todo

lo que tenía pensado para nosotros.

 

Todo no duerme,

y me desvela,

y entonces

todo lo que se me viene

a la cabeza

es tanto todo lo que te dije

como todo lo que no me dejaste decir.

 

Todo se tortura

y piensa en todo

demasiado.

 

Pero todo es valiente

y sueña con todo

lo que podremos decirnos algún día

sin hacernos todo el daño

que nos hicimos.

 

Aunque a veces,

todo se encoge

y todo se acuerda

de todo

lo que nos estamos perdiendo.

 

Y todo no entiende

cómo no puedes

acordarte de todo.

 

Porque todo

sí se acuerda

de todos los trozos

que se fue dejando

por todo el camino.

 

Y todo se odia

por haber sido todo

porque yo pienso en todo

mientras tú

no me piensas nada.

 

Todo lo que quise darte

fue todo,

y por eso te lo di.

Aunque todo me decía

que todo era demasiado.

 

Y ahora

a todo le cuento

que,

al contrario de demasiado,

solo te di todo

porque todo

es todo lo que tengo,

y si no te lo hubiera dado todo,

nada habría valido la pena.

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