Todo

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Como polvorón, la vida se me deshacía, la cafetera no calentaba, dejé de esperar a que doblarás por la esquina porque tumbaron el muro que me impedía verte cuando a mí venías, la cama no me otorgaba el descanso que en tu ausencia yo necesitaba, la noche el sueño no me traía, todo era puro delirio, con el cigarrillo como una extensión más de mis labios, ¿cómo salir de este letargo? En la calle los niños ya no jugaban; en la iglesia, el sacerdote ya no rezaba, sólo maldecía que el sol tuviera meses que no iluminaba, todo era llanto del cielo de mi ciudad, todo era obscuridad; en mi pecho algo ya no latía, mi corazón no palpitaba, ¿te lo llevaste acaso cuando te marchaste? ¿O es que simplemente desistió? -Cobarde, vive, sólo fue alguien que no quiso quedarse a tu lado-, me recriminaba, pero en realidad sólo buscaba engañarme, consolarme, hacer sutil a ese inmenso dolor que estrujaba a mi corazón, que me quemaba las entrañas; -cobarde, vive, sólo fue alguien que no se quedó a tu lado-, me repetía una y otra vez, sin convencerme, porque no era alguien, lo era todo…

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