Un menoscabo

Vuelvo
Vuelvo

-¿Por qué lloras?, te noto desierto.

-Me enamoré de una rosa y ha muerto.

-No tengas tristeza, otra nacerá.

-Ninguna como ella será.

-Todas iguales son.

-¿Acaso sabe qué es el amor?

-Así es, pues casado estoy.

-Y si ella se fuera, ¿moriría el día de hoy?

-Pero tu rosa una flor es,

¡no la compares con mi mujer!

-Tristeza siento por mi rosa helada,

compasión por el alma congelada.

-Con semejantes palabras ¿qué pretendes?

-¿Verdad será que no lo entiende?

-Nervioso me hallo

ante tal descaro.

-Es el mayor desamparo

ver el ruido y no escuchar el rayo.

-¿Por idiota me has tomado?

-¿Fue mi llanto menospreciado?

-¡Desearás haber callado!

-¿Con mis palabras le he molestado?

-¡Fuiste un insolente!

-Y si menoscabo el dolor de la gente,

¿en qué me convierto?

-Tengo un arma, te advierto.

-¿Y sabe si está cargada?

-Con plomo se encuentra armada.

-¿El gatillo cree que podrá apretar?

-Ardo en deseos de ejecutar.

-Pues no tenga pereza,

apunte a mi cabeza.

Si ahora muere un hombre

mañana otro nacerá con su nombre.

H.D.

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