salvese quien quiera

rápido
rápido

A veces siento que este mundo gira cada vez más rápido.

Error.

No es el mundo, no es la naturaleza, ella sigue su ritmo sabio desde el origen de los tiempos.

Somos nosotros.

Vivimos corriendo, acelerando sensaciones y procesos que por sí mismos y para que sean

verdaderos requieren de tiempo.

Pero no tenemos paciencia.

No puedo esperar. Lo quiero ya.

Los procesos intermedios nos hastían y aunque hablo en plural, me pongo la primera de la

lista.

Te reconozco que he vivido un tiempo así, subida a la modernidad moderna de la rapidez de crear vínculos humanos que tan pronto como aparecen, desaparecen.

Y en ese vivir corriendo, voy a ser muy sincera. Me perdí a mí misma. Me confundí de camino mil veces, creí que retome el correcto otras tantas. Caí en el vacío de no saber. Me paralicé.

Y decidí volver a empezar. Porque siempre se puede volver a empezar. Decidí volver a reconocerme porque, queridos míos, hay una gran verdad entre tantos simulacros de luz, entre tantas promesas trampa de para siempres, entre la acumulación de certezas que creemos verdad y no lo son. La única persona a la que le debes algo en esta vida, es a ti misma.

La persona que más te va a acompañar en tu fugaz existencia, eres tú. Reconduce tu energía hacia esta verdad de vez en cuando. Se nos olvida lo obvio a menudo.

No voy a volver a correr, por muy de moda que esté. No voy a llegar antes. Es más, no tengo que llegar a ningún sitio. Solo disfrutar del camino, del paisaje de alrededor y de las nubes. Si a lo largo de él, te encuentro y caminamos bien, ven. Buscaremos un ritmo común. La vida también es bonita compartida pero con unos, no mínimos, sino unos máximos.

Y no es cuestión de ser exigente, es que es lo que te voy a ofrecer yo. Es que me intento querer a mi misma y me quiero ofrecer sonrisas, aunque sea consciente que las lágrimas son igual de naturales que las carcajadas, igual de necesarias.

Ven a tener miedo, tranquilidad, alegría, sorpresa y tristeza.

Ven a compartir vida despacio que es como se cocina lo rico, lo que de verdad ofrece algo de valor.

Ven a creer conmigo en que la responsabilidad afectiva no significa que no puedas sentirte libre. A veces ahí también nos confundimos. Nos equivocamos en la reafirmación de no sentirnos libres si nos ocupamos de alguien. No hablo de pre-ocuparse. Eso es otra historia.

Hablo del cuidado que implica crear un vínculo. Reivindico hoy, por muy modernos que nos sintamos, que somos humanos.

No lo olvidemos por favor.

Yo ya lo he recordado y no lo quiero volver a olvidar.

Sálvese quien quiera.

Yo ya lo he hecho.

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