Viviendo sobre ruedas

Joe Beck
Joe Beck

Hoy decido aprovechar esta oportunidad para compartir con cualquiera que pueda leerme un mensaje muy personal. Soy Marta, y hace casi 27 años nací con una discapacidad. Se llama Espina Bífida, malformación que surge durante el embarazo y que se puede evitar. Os animo a informaros al respecto, sobre todo si tenéis la intención de formar una familia algún día.

No pretendo hablar sobre mi discapacidad, sino mostrar lo que he aprendido a través de ella.

Pretendo acabar con esa visión que sigue teniendo nuestra sociedad sobre las personas como yo. Pretendo quitarte el miedo, los prejuicios. Incluso, aunque dé miedo lo que te voy a decir, pretendo prepararte para una vida como la mía.

Me tomo la libertad ahora de contar con aquello que he aprendido, no solo de mi experiencia, sino de aquellos que adquirieron su condición en algún momento de su vida. He aquí las lecciones que me llevo sobre una vida sobre ruedas:

Lección 1. El momento en el que adquieres tu discapacidad posiblemente sea uno de los más duros de tu vida. Lo más probable es que pienses que todo se acabó. Necesitas ese momento. Necesitas sentir lo que el cuerpo te pide que sientas. Concédete el derecho a estar mal. Pero, pase lo que pase, nunca olvides que ese dolor desaparecerá.

Lección 2. Llora lo que necesites, pero ponte en marcha. No esperes que el dolor pase, avanza a pesar del dolor. Porque eso debes tenerlo muy claro: vas a aprender a vivir con lo que te ha ocurrido, pero ese aprendizaje depende de ti. Podrás recibir apoyo de tu entorno y de profesionales, pero las riendas de tu vida las tienes tú. No las perdiste en aquel accidente, o en lo que sea que te haya pasado. Tu vida sigue siendo tuya, sigues con tu futuro en tus manos.

Lección 3. Que sea difícil no significa en ningún caso que sea imposible. Muchas de las tareas que ayer hacías sin pensar hoy te resultarán complicadas. Incluso pensarás que no puedes hacerlas. Borra el “no puedo” de tu vocabulario. Sí que puedes. Y si no puedes de una manera, hazlo de otra. Y si no es de otra, es con algún artilugio que te sirva de apoyo. Y si se diera el caso de que no puedes hacer algo, pide ayuda. Querido lector, querida lectora, pedir ayuda no es de débiles. Hay que ser muy valiente para pedir socorro. Muchas personas con discapacidad no piden ayuda pensando que tienen menos valía por ello, por miedo, por vergüenza. Borra esa idea de tu mente. Todos necesitamos ayuda en algo. La diferencia está en el valor de admitirlo.

Lección 4. Tu entorno será más importante que nunca. Y aunque los necesites, aprende a marcar límites. Hay una línea muy delgada entre la ayuda y la sobreprotección. El papel de tu entorno debe quedar claro: tu gente está ahí para ayudarte a aprender, no para hacerlo todo por ti. Antes de que alguien actúe en tu lugar, deja claro que, primero, debes aprender a hacerlo por tu propia cuenta. Y una vez hayas comprobado que necesitas una mano ajena, solo en ese momento, deben actuar en tu lugar.

Lección 5. Al principio pensarás que tu nueva vida es un castigo. Date tiempo. Pronto te darás cuenta de la verdad: la vida es un milagro. Incluso cojo, manco, ciego o sordo. Es el mayor milagro que se pueda conocer jamás. ¿Sabes qué decían de mí cuando se supo que tenía Espina Bífida? Que iba a morir. Prácticamente en el mismo momento de nacer, iba a morir. Mi muerte lleva casi 3 décadas de retraso. Y tú, sea lo que sea que te haya pasado, sigues aquí.

Lección 6. No solo sigues con vida, sino que además vas a ser feliz. Y vas a hacer con tu vida lo que te plazca. Porque actuar diferente no significa dejar de actuar. Tu silla de ruedas, tu bastón

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