Yo la de usted

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Ahí estaba yo,
firmando mi condena
el día en que
-con todo lo que yo tenía-
tuve el coraje para amar
todo lo que a usted le faltaba.

Yo, la experta en equivocaciones,
si lo confieso,
fue mi culpa,
era una necesidad,
era como pensar que de mi amor
dependía su sonrisa,
como si no importara que
entre todos los faltantes
que había elegido amar de usted
también estuviera yo.

Yo, la que le amaba
desde el más cruel de los destierros,
su ausencia,
gestando letras exiliada de su piel,
pariendo versos nuevos a diario
para al menos acariciarle los ojos,
por si el día menos pensado
del que tanto habla la esperanza
lograba encontrar fecha en mi calendario,
Por si usted, por si un milagro.
Yo, la de usted,
la que día tras día, se empeñaba en amarle
hasta que el cuerpo doliera,
hasta rasgarme el alma,
hasta hacer explotar al corazón,
hasta agotar el oxígeno, hasta desfallecer.

Yo, la que odiaba madrugar
y ahora ansiosa espera el alba
para volver a empezar
a parir versos temprano,
un día a la vez y otro día más
en que si al igual que yo,
la esperanza agoniza,
la promesa empiece de nuevo.
para que usted no se acabe,
para que yo no me pierda,
como pasa con las cosas que no se usan.

Adriana Acosta A @NuevoPapel

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